Archipiélago Gulag. Alexander Solyenitzin [Pdf & epub]






El ser humano no aprende de sus errores, es más, parece regocijarse en su propia porquería, sintiéndose orgulloso de sus cadenas si sus grilletes han sido cerrados por su propia voluntad. A pesar de los reiterados crímenes contra la humanidad perpetrados durante la dictadura  marxista y sobradamente probados y juzgados por la historia, a día de hoy sigue venerándose la momia de Lenin o la figura de Stalin.


En pleno S. XXI nos encontramos con personajes como Chávez, un fantoche que recuerda descaradamente al poder de los gerifaltes rusos y el enfermizo y denigrante culto al líder. Incluso personajillos como el subnormal ese de Kim Jong-un, gozan de las simpatías de muchos marxistas de todo el mundo.


Iu no ha dudado nunca a la hora de posicionarse en favor de Chávez, muchos de sus dirigentes se retratan junto a banderas de la antigua "unión" soviética o grandes fotos de Lenin, y ello a pesar de que suelen ser personas bastante cultas y conocedoras de la historia, si a pesar de esto siguen apoyando este tipo de políticas, sólo queda pensar que la única razón posible de que esto sea así, es la plena identificación con estos ideales autoritarios, populistas, militaristas e impositivos, este es uno de los principales motivos por los que espero y deseo que Iu nunca gane las elecciones en España, no me fío de ellos, porque no son de fiar, ya lo han demostrado sobradamente con su alianza en Andalucía con los chorizos de los ERES y su hilarante gobierno de "izquierdas" y "rebelde" que acata todos los atentados de la CE "por imperativo legal".  


Hace al menos unos 12 años desde que leí este libro, "Archipiélago Gulag", su lectura me impresionó mucho por su crudeza, sólo con ponerse un poco en la piel de los protagonistas del libro, ya se le pone a uno la piel de pollo que va al matadero, está escrito sin florituras literarias, ni una mínima concesión a la frivolidad. Es la mejor descripción del infierno en la Tierra, el de Dante es Marina Dór comparado con este. Frío glacial, hambre constante, ninguna expectativa de supervivencia y en muchos casos la ignorancia en cuanto al motivo real que les llevó a pudrirse en estos páramos incompatibles con la vida humana.

Después de leer este libro nunca más volví a dudar sobre los crímenes perpetrados por el PC ruso, los testimonios que encontraremos en él, fueron tachados de contrarrevolucionarios por los asesinos implicados en los crímenes contra la humanidad denunciados en ellos y aquí, en España, los del PCE siempre estaban dispuestos a graznar al unísono que todo era propaganda capitalista del imperio yanqui, claro que también debemos tener en cuenta que el PCE recibió subvenciones del estado soviético hasta su caída en 1991, cosa que tampoco me extraña nada, porque en la actualidad reciben subvenciones del estado fascista español y no parece que hagan muchos ascos, al contrario, algunos viven del carajo a costa del trabajo ajeno. Bueno, no me enrrollo más, os dejo con el prólogo y la introducción de "Archipiélago Gulag", le he añadido algunas fotos, enlaces y detalles, al final tenéis un enlace para descargar tanto las fuentes como el libro en pdf y epub , por si os animáis a leerlo, cosa que recomiendo si se quiere conocer en profundidad la realidad de los gulags soviéticos, auténticas picadoras de carne, solitarios páramos en los que murieron millones de personas, en muchos casos sin conocer la razón por la que merecieron tamaña tortura, ojalá que este mundo no vuelva a conocer semejante infierno, salud y anarquía.

En una época de dictadura, de enemigos por todas partes, a veces dimos muestra de una delicadeza y compasión innecesarias. (Krylenko, discurso en el proceso contra el Partido Industrial)


 Prólogo

El Archipiélago Gulag es uno de esos libros que hacen Historia por el sólo hecho de atreverse a narrarla. Antes de su publicación, los simpatizantes del comunismo y los intelectuales marxistas en general podían hasta cierto punto rechazar las críticas al sistema soviético calificándolas de "propaganda capitalista". Después, hasta los más recalcitrantes tuvieron que terminar admitiendo que el régimen impuesto por la Revolución Bolchevique se apoyó en el terror y en el horror. Y, aún así, — o quizás precisamente también por eso — terminó colapsando y derrumbándose en 1989.

Esta obra de Solyenitzin trata sobre el sistema de campos de concentración y trabajos forzados diseminados por toda Rusia. GULAG es el acrónimo en ruso por "Administración Central de Campos Correccionales de Trabajo" El título original del libro en ruso es: "Arkhipelag GULag" con dos palabras que riman no por casualidad. (Un detalle de este "archipiélago" formado por una enorme cantidad de campos puede consultarse en la Semblanza de Alexander Solyenitzin publicada en forma separada en esta misma Editorial Virtual).

La narrativa, compuesta en parte por el testimonio personal de Solyenitzin y en parte por el de 227 testigos que aportaron sus vivencias, sigue el devenir del sistema soviético de campos de concentración y de trabajos forzados desde sus inicios en 1918 hasta, aproximadamente, 1956. Incluye el tratamiento de los decretos originales emitidos por Lenin muy poco después de la Revolución Bolchevique, las diferentes purgas y oleadas o "riadas" que alimentaron la población de los campos y llega hasta el año en que Krushev pronunció su famoso "discurso secreto" (que ya no es secreto) ante el XX Congreso del Partido de 1956 en el cual denunció el "culto a la personalidad" instituido por Stalin.

Hasta la publicación de El Archipiélago Gulag eran muchos los que afirmaban que todo el sistema de campos de concentración soviético no constituía más que una "desviación" del comunismo. Desviación ésta íntegramente imputable al Stalin quien gobernó a Rusia entre 1928 y 1953. Y precisamente, uno de los grandes méritos de Solyenitzin es el haber destruído este mito ya que su obra rastrea la estructura material y jurídica del sistema represor soviético hasta el propio Lenin. De hecho, queda demostrado que esta estructura, en sus características esenciales, no sólo fue instaurada en tiempos de Lenin sino diseñada e implantada directamente por Lenin mismo. A esta conclusión se arriba de una manera forzada considerando las leyes aprobadas y hasta redactadas en borrador por Lenin; con lo cual Stalin emerge, no como el hombre que se apartó del camino trazado por el padre del comunismo soviético, sino como un realizador práctico de procedimientos y objetivos preexistentes a los cuales, indudablemente, les impuso su terrible y siniestra impronta personal.

Ello, demás está decirlo, pone en duda toda la validez moral del comunismo soviético. No se trata, pues, de una bella utopía leninista que degeneró por culpa del stalinismo. De lo que se trata es de una utopía que nació envenenada de odios, rencores, arbitrariedades y crueldades desde sus mismos inicios y que terminó derrumbándose por su propia inviabilidad intrínseca.

   Aclaraciones generales sobre la URSS

   Partidos políticos

Los partidos de corte liberal surgieron de la actividad de los Zemstvo. El principal de los partidos de corte liberal fue el Partido Constitucional Demócrata (en ruso ka-de-té), fundado en 1905, representante de la burguesía liberal y cercano a la idea de una monarquía constitucional. Obtuvieron el poder en febrero de 1917, pero lo perdieron rápidamente. Tras el triunfo de la Revolución se opusieron al régimen soviético.

Los partidos de corte socialista surgieron de los movimientos populistas naródniki o Narodnik, y en particular de su brazo armado Naródnaya Volia  (ver) El  Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (ver) se fundó en marzo de 1898, pero durante su segundo congreso (Londres, 1903) se escindió en dos fracciones irreconciliables: mencheviques (partidarios de una evolución lenta, acompañada de progreso económico y apoyada en la burguesía) y bolcheviques (revolucionarios que no pretendían más que un mero cambio económico, basados en el proletariado).

La otra gran familia socialista (no marxista) era la del Partido Socialista Revolucionario (en ruso es-er), fundado en 1901 y surgido directamente de Naródnaya Volia. Sus miembros eran denominados socialrevolucionarios, SRs o eserres; en ruso: Партия социалистов-революционеров (ПСР), эсеры). Se presentaban como el representante del campesinado ruso, aunque el partido siempre estuvo bajo el control de los intelectuales. Probablemente el partido con mayor apoyo durante el periodo revolucionario de 1917, fue el principal rival del Partido Bolchevique. Su método fundamental de lucha era el terror individual (en 1904 dieron muerte al ministro del Interior V. Pleve) y gozaba de popularidad en el campo gracias a su programa para la redistribución de tierras.
Acabaron escindiéndose en eseristas de derecha y de izquierda, según su disposición o no a colaborar con los bolcheviques. La izquierda eserista estuvo representada en el Sovnarkom (diciembre de 1917-marzo de 1918), pero tuvo divergencias con los bolcheviques sobre el reparto de la tierra: unos querían que fuera entregada en calidad de propiedad al pueblo; los bolcheviques, que fuera nacionalizada. Tras romper con los bolcheviques, volvieron a los métodos terroristas (julio-agosto de 1918) y protagonizaron una insurrección. Su sofocamiento sirvió para que los bolcheviques pasaran a un sistema de partido único.

   El partido comunista

Los bolcheviques adoptaron el nombre de Partido Comunista (bolchevique) de Rusia (1918), y más tarde de toda la Unión (1922-1952), PCUS. Eliminaron las instituciones de gobierno anteriores a la Revolución y persiguieron a sus titulares, así como a los miembros de otros partidos.

En 1922 el VKP(b) contaba con 400.000 afiliados, de los cuales el once por ciento tenía una veteranía anterior a 1917. Tras las purgas la vieja guardia se redujo al uno por ciento. Tres grandes procesos sirvieron para afianzar la hegemonía de Stalin:

Primer proceso de Moscú (19 al 24 de agosto de 1936): 16 acusados de haber constituido un centro terrorista, entre ellos: Zinóviev, Kámenev y I.N. Smirnov.16 fusilados.

Segundo proceso de Moscú (23 al 30 de enero de 1937): 17 acusados de haber formado un centro trotskista antisoviético, entre ellos Piatakov, Rádek y Sokólnikov. 13 fusilados.

Tercer proceso de Moscú (2 al 13 de marzo de 1938): 20 acusados de haber creado un bloque trotskista de derechas y de asesinato por envenenamiento, entre ellos Bujarin, Rykov, Krestinski, Yagoda, Pletniov y Kriuchkov (estos dos últimos, respectivamente, el médico y el secretario de Gorki). 17 fusilados.

Un proceso a puerta cerrada condujo a la ejecución, el 10 de junio de 1937, de los altos mandos del Ejército.

Todos estos procesos arrastraron miles de personas (riadas). Se calcula, por ejemplo, que el proceso contra la cúpula de las Fuerzas Armadas arrastró a cuarenta mil militares. La depuración de las altas esferas políticas tiene su origen en los primeros congresos del partido. Su historia empieza conforme se acerca la muerte de Lenin (21 de enero de 1924).

Decimosegundo Congreso (abril de 1923): la troika compuesta por Zinóviev, Kámenev y Stalin consigue bloquear el avance de Trotski, su más serio competidor, quien rechaza las concesiones que la NEP hace a los campesinos.

Decimotercer Congreso (mayo de 1924): dos tendencias claras en el seno del partido. Zinóviev — partidario de favorecer el desarrollo de la agricultura — ataca a Trotski, defensor de la industrialización a ultranza.
En enero de 1925 Stalin logra — con el apoyo de Zinóviev y Kámenev— retirar a Trotski del Consejo Militar Revolucionario.

Decimocuarto Congreso (diciembre de 1925): la actitud de Zinóviev da un vuelco inesperado. El jefe del partido en Leningrado exige la destitución de Stalin, con el apoyo de su delegación. El dictador supera el desafio de esta «nueva oposición» (la «vieja oposición», la de Trotski, ya ha sido liquidada).
En verano de 1926 Zinóviev y Kámenev — máximo responsable en Moscú — forman con Trotski una «oposición unificada» o «bloque de izquierda» que aboga por la industrialización en detrimento del campesinado y por la revolución mundial. En febrero de 1926 Stalin destituye a Zinóviev y confía a Kírov la ciudad de Leningrado. En 1927 la oposición de izquierda sería relegada a cargos burocráticos en Siberia y Asia Central.

Decimoquinto Congreso (diciembre de 1927): pocas semanas después de haberse deshecho del «ala izquierda». Stalin presenta el primer plan quinquenal y la colectivización agraria. Stalin persigue la industrialización a marchas forzadas, con un terrible coste para el campo (como había propuesto la oposición trotskista). Ataque al «ala derecha» (Bujarin, Rykov y Tomski), que critica la precipitación y alto coste de esta modernización.

En julio de 1928 un pleno del comité central denuncia al «ala derecha». En 1929, el «año de la gran ruptura», la oposición de derecha es eliminada totalmente y se aprueban el primer plan quinquenal y las requisaciones de grano. Trotski es expulsado de la URSS.

Administración territorial

Hasta 1929 la Rusia europea se dividía en 49 gubernias (provincias) y cada gubernia, en uyezd (distrito) y vólost (comarca). Fuera de la Rusia europea la unidad territorial era la óblast (región). A esta estructura sucedió un sistema doble:

— Una estructura netamente territorial: 108 óblast (regiones) y 6 fea (territorios), por debajo de los cuales estaba el rayón (distrito) tanto rural como urbano, en cantidad fluctuante.

— Una estructura étnico-territorial: con repúblicas federadas, por debajo de las cuales podía haber repúblicas autónomas, provincias autónomas y distritos nacionales.

   Organización del Estado y del Gobierno

La reforma territorial de 1864 introdujo un sistema de zemstvos (administraciones rurales autónomas) en 34 de las gubernias. Los zemstvos funcionaban a dos niveles: el del Uyezd y el de la Guberniya. A su vez, en cada distrito y provincia, el zemstvo comprendía dos organismos: una Asamblea (Zémstvoe Sobranie) y un Consejo (Zémskaya Uprava). Por encima de ellos existía la Asamblea de la Gubernia y la Asamblea del Uyezd. A nivel de todo el país, en 1905 el gobierno zarista, ante la presión revolucionaria, instituyó una Duma Estatal.

El sistema de zemstvos fue sustituido en 1918 por el de Soviets (consejos), que seguía una jerarquía territorial (municipios, distritos, regiones) y entrelazaba sus funciones con el comité ejecutivo del partido (ispolkou) en cada nivel de la escala territorial. En la cúspide de la pirámide se encontraba el Congreso de los Soviets, que entre sesiones delegaba su poder en el Comité Central Ejecutivo de la Unión (VTsIK). El Congreso elegía al Consejo de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom).

En 1936 el Congreso de los Soviets y el VTsIK serían sustituidos por el Soviet Supremo de la URSS, un órgano legislativo bicameral encabezado por un Presidium que detentaba el poder entre sesiones. En 1946 el Sovnarkom se convertiría en Consejo de Ministros y los comisariados en ministerios.

   Los Órganos

Con excepción de la Ojrana zarista (los «gendarmes», 1881-1917), los rusos de a pie siempre se han referido a la seguridad del Estado hablando de los órganos, una denominación escueta y más estable que, salvo en los chistes, nunca daba pie a equívocos. Por otra parte, el término lo usaban los propios chekistas (o guebistas) con toda naturalidad. Hasta fecha reciente, Rusia contaba con un FSB (Servicio Federal de Seguridad), ahora FSK.

1917-1922: Cheká (Comisión extraordinaria de lucha contra la contrarrevolución y el sabotaje). O también Vecheká (ídem de toda Rusia).

1922-1923: GPU (Dirección Política Estatal).

1923-1934: OGPU (Dirección Política Estatal Unificada), al formarse la URSS. Integrada en el NKVD. El comisario del pueblo del Interior (Dzerzhinski, Menshinski y Yagoda) es a la vez director de la OGPU.

1934-1943: NKVD (Comisariado del Pueblo del Interior). Absorbe a la OGPU. Los órganos ya no tienen carácter de dirección política e ideológica. Como departamentos de un ministerio, se convierten en mero cuerpo ejecutor.

1943-1946: NKGB (Comisariado del Pueblo de Seguridad Estatal).

1946-1953: MGB (Ministerio de Seguridad Estatal), tras la liquidación de los comisariados.

1953: el MVD (Ministerio del Interior) posee transitoriamente competencias de seguridad estatal).


1953-1991: KGB (Comité de Seguridad Estatal).

Víctimas de los gulags


GULAG son las siglas rusas de la Dirección General de Campos Penitenciarios (Glávnoye Upravlenie Lagueréi). El archipiélago no es, pues, un topónimo concreto, sino un mundo metafórico creado por Solzhenitsyn y formado por los campos de reclusión, diseminados como islas por la geografía soviética.

   Los pueblos represaliados

Sarátov (ruso: Саратов) es una importante ciudad rusa situada a unos 858 km al sureste de Moscú, sobre la rivera derecha del Volga. Es el centro administrativo de Óblast de Sarátov, con un importante puerto. Tiene una población de 836 900 habitantes (censo 2012). Además de habitantes de la etnia rusa, la ciudad cuenta con tártaros, ucranianos y residentes alemanes.

La primera etnia fue deportada nada más iniciarse la guerra: los alemanes del Volga, asentados en la región de Sarátov entre 1764 y 1768, en tiempos de Catalina II. Stalin liquidó su república autónoma el 28 de agosto de 1941, después de que llegaran las tropas nazis.

Alemanes del Volga

Siguieron los pueblos del Cáucaso, sometidos durante unos meses a la ocupación alemana, conforme la Wehrmacht iba avanzando hacia el petróleo del Caspio. A medida que los soviéticos fueron liberando territorios, dispusieron deportaciones en masa, aunque no toda la población había prestado ayuda al enemigo. El desplazamiento masivo de pueblos dio origen a un nuevo vocablo: spetsposeléniya (zonas de población especial), en que los deportados soportaban condiciones precarias y un duro régimen impuesto por el Consejo de Ministros y el Ministerio del Interior.

Soldados kalmukos en proceso de deportación

Kalmuco
Los kalmucos, una etnia de origen mongol y confesión budista, asentados en una estepa al oeste de Ástrajan (ver), fueron deportados a Siberia y Asia Central entre el 27 y el 30 de diciembre de 1943. Perdieron su república autónoma.



Chechenos
Los chechenos e ingushos fueron deportados a Kazajstán y la cuenca del Kuznets el 23 de febrero de 1944, meses después de que las tropas soviéticas entraran en la república. En marzo de 1944 fue disuelta su república autónoma.

Los karachevos, una etnia de origen turco que habitaba el sur de la región de Stávropol, al norte del Cáucaso (ver). Fueron deportados a Kazajstán, la cuenca del Kuznets y Asia Central, el 23 de febrero de 1944, después de que los soviéticos reconquistaran su república el año anterior. Perdieron su república autónoma.






Los balkaros, una etnia del Cáucaso Septentrional, cuyo territorio fue ocupado por los alemanes durante algunos meses de 1942. Fueron deportados el 8 de marzo de 1944 a Kirguistán.

Tártaros de Crimea

Los tártaros de Crimea, descendientes de los primeros colonos de dicha península y uno de los grupos mayores (alrededor del medio millón), vieron su república autónoma liquidada en 1944 y fueron deportados a los Urales, Siberia, Kazajstán y Asia Central (principalmente Uzbekistán) el 17 y 18 de mayo de 1944.


La última riada se produjo en 1948, cuando unos cuarenta mil soviéticos de ascendencia griega residentes desde hacía siglos en Crimea y otras áreas del mar Negro fueron deportados a Asia Central. Esta vez no se trató de una acusación de traición. Stalin pretendía simplemente depurar todas las comunidades «extranjeras».





Muerto ya Stalin, los caucásicos empezaron a volver de forma espontánea a partir de 1954. Su retorno y el discurso de Jruschov en 1956 forzaron al Soviet Supremo a reconocer su inocencia el 11 de febrero de 1957. A esta decisión le siguió el restablecimiento de las repúblicas autónomas de kalmucos, balkaros, karachevos, chechenos e ingushos. Los alemanes no serían rehabilitados políticamente hasta 1964 (siete años más tarde que los pueblos caucásicos), aunque en 1955 ya habían recuperado sus derechos civiles (pero no se restableció su república autónoma). Los tártaros de Crimea consiguieron en 1967 un perdón sin derechos territoriales ni autonomía (hasta el día de hoy). A partir de los años ochenta empezarían a volver, aunque muchos siguen viviendo en Siberia y Kazajstán.

Kurdos

Mención aparte merecen los pueblos bálticos (estonios, letones y lituanos). Independientes entre 1919/1920 y 1940, fueron anexionados de facto por la URSS, ocupados por los alemanes en 1941-1944, víctimas de dos gigantescas oleadas de deportaciones (1940 y 1944/1945). Acabada la contienda en los estados bálticos hubo grupos guerrilleros durante largo tiempo. Obtuvieron la independencia en 1991.


Los nombres de los pueblos de origen fueron eliminados de los documentos oficiales, hasta de la Gran Enciclopedia Soviética. Las naciones desaparecieron del mapa. Fueron abolidas la República Autónoma de Chechenia-Ingushetia, la República Autónoma Alemana del Volga, la de Kabardino-Balkaria, la de Karachevo. Crimea pasó a ser una provincia rusa.

El efecto de deportación y guerra fue devastador. por ejemplo, en Estonia, entre 1939 y 1945, la población disminuyó en un 25%. Probablemente el objetivo de Stalin no era terminar con estas naciones enteras, sino desarraigar a sus habitantes, despojarlos de su cultura, convertirlos en mano de obra esclava.


   Los cofrades

En Rusia los delincuentes comunes son algo más que simples «ladrones» y forman todo un submundo, la «cofradía», con sus propias leyes, lengua y código de honor. Como cuenta Solzhenitsyn, se trata de un universo desconocido por el ciudadano común, el «panoli» (frayer), hasta que entra en el Archipiélago. En Rusia se distingue entre los criminales «del gremio» (urki), profesionales y reincidentes, y los simples delincuentes comunes — no políticos — (ugolóuniki) que pueden estar en prisión por un delito ocasional y hasta leve. Por su parte, los criminales dividen el mundo en primer lugar entre los «panolis» y los «cofrades» (blatme), los suyos, los «del gremio» (tsvetníe). Un ugolóvnik puede adoptar los usos de la cofradía y convertirse en «aguachirri» (polutsvetnoi) sin por ello entrar a formar parte de ella. En cambio, los que han sido cofrades y han dejado de atenerse al código se denominan «perros» (suki) y ya no son considerados «ladrones decentes».

Para la germanía y resto de jerga penitenciaria se ha procurado utilizar equivalentes, dada la imposibilidad de verter los términos por medio de una traducción. Se han utilizado para ello las definiciones contenidas en Baldáyev- Kuzmich-Mijáilovich, Slovar tiurémnovo-blatnovo zhargona (Diccionario de germanía y jerga penitenciaria), Moscú, 1992, y también Galler-Marquess, Soviet Prison Camp Speech, a Survivor's Glossary, Wisconsin, 1972.

A todos los que no vivieron lo bastante para contar estas cosas. Y que me perdonen si no supe verlo todo, ni recordarlo todo, ni capaz de intuirlo todo.

   INTRODUCCIÓN

En el año de mil novecientos cuarenta y nueve, unos amigos y yo dimos con una nota curiosa en la revista Priroda de la Academia de Ciencias. Decía en letra menuda que durante unas excavaciones en el río Kolymá se había descubierto, no se sabe cómo, una capa de hielo subterránea. Esa capa había conservado congelados desde hacía decenas de miles de años especímenes de la misma fauna cuyos restos se habían encontrado en la excavación.


Fueran peces o tritones, lo cierto es que se conservaban tan frescos — atestiguaba el reportero científico — que, tras desprenderles el hielo, los integrantes de la expedición se los habían comido ahí mismo con sumo placer. Podría parecer que la revista pretendía impresionar a sus pocos lectores con la alta capacidad del hielo para conservar el pescado. No obstante, pocos supieron captar el otro sentido, más verdadero y épico, que tenía la imprudente nota. En cambio, mis amigos y yo lo comprendimos enseguida. Pudimos imaginarnos nítidamente la escena hasta en el menor detalle: los integrantes de la expedición quebrando el hielo ávidos y presurosos, y cómo, pasando por alto los excelsos intereses de los ictiólogos, luchaban a codazos por hacerse con un trozo de pescado milenario, derretirlo al fuego y saciar su hambre.

Deportados en Kolymá

Lo comprendimos porque nosotros mismos fuimos en su día integrantes forzosos de este tipo de expediciones, habíamos pertenecido a la poderosa y singular estirpe de los zeks la única del mundo capaz de comerse un tritón con sumo placer. Kolymá era la mayor y más conocida isla, el polo de la crueldad del GULAG, un sorprendente país de geografía dispersa como la de un archipiélago y, al mismo tiempo, con una presencia en las mentes tan compacta como la de un continente, un país casi invisible, casi impalpable, poblado por la estirpe de los zeks.

Autopista de Kolymá, conocida como Vía de los Huesos, sus cunetas son el cementerio de sus constructores
Un archipiélago de cotos cerrados, incrustado como una tabla polícroma dentro de otro país, impregnando sus ciudades, flotando sobre sus calles. A pesar de ello, quienes no formaban parte de él no podían advertir su presencia. Y si bien eran bastantes los que tenían de él aunque fuera una vaga referencia, sólo lo conocían bien quienes lo habían visitado. No obstante, cual si hubieran perdido el habla en las islas del Archipiélago, éstos guardaban silencio.

Gracias a un inesperado giro de nuestra historia, afloró a la luz una parte de este Archipiélago, una porción insignificantemente pequeña. Los mismos puños que nos habían puesto los grilletes ahora buscaban la reconciliación abriendo las palmas: «¡No conviene recordar! ¡No hay que revolver el pasado! ¡A quien recuerde lo pasado que le arranquen un ojo!». Pero el proverbio termina diciendo: «¡Y al que lo olvide que le arranquen los dos!». Pasan las décadas, y las llagas y las cicatrices del pasado van borrándose irreparablemente. En este tiempo, el resto de islas se quebró y se dispersó, quedaron cubiertas por las olas del gélido mar del olvido. Y llegará el día, en el próximo siglo, en que este Archipiélago, su aire, y los huesos de sus habitantes, congelados en un témpano de hielo, aparecerán como un inverosímil tritón.

No osaré escribir una historia del Archipiélago: no me ha sido dado leer la documentación pertinente. ¿Tendrá alguien acceso a ella algún día? Los que no desean recordar han tenido tiempo suficiente (y el que tendrán todavía) para destruir todos los documentos hasta no dejar rastro. Lejos de tomar los once años que pasé allí como una deshonra o una pesadilla maldita, casi llegué a sentir afecto por aquel mundo monstruoso y, convertido ahora por feliz circunstancia en depositario de relatos y cartas tardíos, tal vez logre exhumar algunos de aquellos huesos y de aquella carne. Una carne, por cierto, viva aún, y un tritón que todavía sigue con vida.

Deportado de Kolymá
En este libro no hay personajes ficticios ni sucesos imaginarios. Las personas y los lugares llevan sus propios nombres y si sólo se indican con iniciales es por consideraciones personales. En aquellos casos en que no se citan nombres, se debe únicamente a que la memoria humana no los retuvo. Todo ocurrió como se relata. Escribir este libro habría sido una tarea superior a las fuerzas de un solo hombre. Pero además de lo que saqué personalmente del Archipiélago —en mi piel, mi memoria, mi vista y mis oídos—, pude contar como material para este libro con los relatos, memorias y cartas que me ofrecieron: [sigue una lista con 227 nombres].
No voy a expresarles aquí mi reconocimiento individual: que sea éste nuestro monumento común y fraterno a todos quienes sufrieron el martirio y fueron asesinados.

Quisiera destacar de esta lista a los que pusieron gran empeño en ayudarme a conseguir que esta obra dispusiera de puntos de apoyo bibliográficos sacados de los actuales fondos de las bibliotecas, o de otros libros confiscados tiempo ha o destruidos, pues requiere gran tenacidad encontrar un ejemplar que se haya conservado; y quisiera destacar más aún a aquellos que me ayudaron a esconder este manuscrito en los momentos difíciles y a reproducirlo después. Sin embargo, todavía no ha llegado la hora en que pueda atreverme a dar sus nombres.

Un viejo recluso de Solovleí, Dmitri Petróvich Vitkovski, debiera haber sido quien redactase este libro. Sin embargo, la mitad de su vida pasada allí (sus memorias del campo de reclusión se llaman precisamente Media vida) le acarreó una parálisis prematura. Cuando ya había perdido el habla, pudo leer únicamente unos pocos capítulos terminados de mi libro y convencerse de que se diría todo .

Si la libertad tarda aún muchos años en llegar a nuestro país, la mera lectura y difusión de este libro entrañarán un gran peligro, de modo que también debo inclinarme agradecido ante los lectores futuros, en nombre de quienes dieron sus vidas.

En 1958, cuando empecé este libro, no tenía conocimiento de memorias ni de obra literaria alguna sobre los campos de reclusión. A lo largo de los años que trabajé en este libro, hasta 1967, fui conociendo gradualmente los Relatos de Kolymá, de Varlam Shalámov, y las memorias de D. Vitkovski, E. Guinzburg, O. Adamova-Sliosberg, a quienes cito en el curso de mi exposición como si fueran obras conocidas por todos (algún día acabarán siéndolo).

A despecho de sus intenciones, y en contra de su voluntad, el chekista M.Y. Sudrabs-Latsis; N.V. Krylenko, fiscal general del Estado durante muchos años; su sucesor A.Y. Vyshinski y sus letrados cómplices, entre los que no sería posible dejar de destacar a I.L.Averbaj, proporcionaron un material inestimable para este libro, conservando muchos datos e incluso cifras importantes, así como el ambiente mismo que respirábamos.

También proporcionaron material para este libro treinta y seis escritores soviéticos, encabezados por Maxim Gorki, autores de un vergonzoso libro sobre el Canal del mar Blanco, en el que por primera vez en la historia de la literatura rusa se ensalzaba el trabajo de los esclavos.

La autopista de Kolymá, conocida como Vía de los Huesos:

Archipiélago Gulag en Pdf:

Archipiélago Gulag en epub:

https://www.epublibre.org/libro/detalle/25386

El Cáucaso es un polvorín a punto de estallar en cualquier momento: