Todxs #SomosAlfon

 
 
56 días encerrado "preventivamente" bajo Régimen FIES 3, incomunicado, solo las 24 h del día, 2 horas de patio también solo y en un sitio donde solamente se ve un pequeño rectángulo de cielo y altos muros alrededor. Con sus comunicaciones intervenidas y las visitas familiares restringidas al mínimo, la única cara "humana" que ve es la del carcelero que le lleva la comida. Después lo sueltan y a espera de juicio, un juicio que se sabe de antemano que será injusto, aleccionador y basado en pruebas insostenibles. 2 años esperando la decisión de los cuervos judiciales al servicio del Estado español. Al final es condenado a 4 años de cárcel, pero no una cárcel cualquiera; nada más entrar le han aplicado el Régimen FIES otra vez, en esta ocasión con grado 5, un poco más flexible que el anterior, aunque sin ninguna duda, se le terminará aplicando otra vez como mínimo el grado 3. Una vez dentro, se hará todo lo posible para que esos 4 años se transformen en una larga condena de la cual nunca se sabe cuando poder salir.
 
Madre de Alfon

Mientras Blesa, Rato o Bárcenas se pasean tranquilamente por donde les place y siguen recibiendo trato de señores, a los pocos jóvenes con conciencia social que tenemos en este miserable país de paletos se les encierra y destroza sus vidas. Mientras tanto, los llamados partidos de izquierda no hacen nada al respecto, simplemente miran para otro lado silbando, ya que con ellos no va la cosa. Ahora parece que IU quiere apuntarse un tanto y parecer más rojos que los tempranamente desenmascarados, esos que dicen ser de abajo, los podemitas; aunque en IU el rojo más popular es el del tono marisco pagado con dinero ajeno. Recuerdo la primera concentración que se hizo en Sevilla poco días después de ser detenido Alfon por primera vez, por allí no había ningún €urocomunista de estos, así que una vez más nos encontramos con la hipocresía que destruye cualquier posibilidad real de unión entre los de abajo.
 
Todos #SomosAlfon en Sevilla

Podemos, los nuevos social demócratas de toda la vida, dicen que respetan las sentencias judiciales, cosa fácilmente entendible, ya que entre sus filas cuentan con una jueza y un fiscal franquista. IU parece que ahora se moja por Alfon, siempre es bueno rectificar y luchar contra las injusticias de un Estado enemigo de su pueblo, aunque de lxs presxs anarquistas (encerradxs por motivos aun más surrealistas que en este caso) siguen sin querer saber nada, ya que no les votan. Ellos sabrán lo que hacen, si quieren anteponer el interés a la verdadera esencia de la izquierda; la solidaridad, la capacidad de empatía y una conciencia limpia, terminarán pagándolo como está ya ocurriendo. Bueno, esta entrada está escrita con la intención de apoyar a Alfón, no para enmendearle la plana a los siempre oportunistas partidistas, pero tampoco podía callar el como se juega miserablemente con la libertad de chavalxs precisamente arengados por quienes después les dan la espalda.
 
La fiabilidad de nuestra democrática policía

Por otra parte, y según dicen los tres policías que acusan a Alfon, en la mochila de marras se encontraba listo para ser usado un artilugio con gran capacidad para hacer daño. La supuesta "bomba" estaba compuesta por dos botellas de gasolina, dos bombonas de camping gas pequeñas, unas cerillas a modo de mecha y una bolsa de tornillos que harían las veces de metralla. Sin embargo, no aparecen fotos de este artilugio por ninguna parte, con lo que le gusta a la madera mostrar sus trofeos (aunque estos sean ridículos). Además, si a Alfon le hubiese sido intervenida una "bomba casera" en un contexto de violencia callejera cotidiana, todavía podría ser creíble que lo hubiesen pillado con el carrito del helado; pero yo me pregunto ¿cuántos artefactos similares a este han sido detonados en nuestro país? ¿acaso Alfon se creía reencarnación de Mateo Morral? Aquí nadie ha llegado todavía hasta el extremo de poner bombas con metralla que hacen daño indiscriminadamente, no creo que Alfon quisiese ser el inaugurador de este tipo de acciones; aunque torturas como las que están aplicando a Alfon (Régimen FIES) pueden enervar los nervios de una juventud sin futuro y pisoteada. Quizás sea eso lo que quieran, ya que se saben muy seguros con sus perros guardianes y sus militares parásitos sociales.
 
Todos #SomosAlfon en Madrid

Ha sido emocionante ver el apoyo recibido por Alfon en todo el país, ver a sus amigxs haciendo el Muro Humano, arropándolo hasta el último momento, dándole cariño y ánimos. Alfon, a pesar de estar encerrado e incomunicado, puede tener la satisfacción de saber que tras los muros hay muchxs que nos preocupamos por lo que pueda pasarle, que no está solo, que se le quiere y que seguiremos denunciando esta injusticia, que el mundo entero sepa que el Estado español vuelve a ser enemigo declarado de su pueblo y mientras más reprima, más nos dará la razón, tendremos más convicción de que hacemos lo correcto.

El llamado por los fachas Estado demasiado garantista, solamente es garante de políticos mangantes, refugio del más rancio fascismo europeo y represor de jóvenes antifascistas. ¡¡¡ALFON LIBERTAD!!!
 
 

Mijail Bakunin. Escritos de filosofía política (epub & pdf)

El propósito de Maximoff al preparar esta compilación fue presentar en un orden adecuado los pensamientos más importantes de Bakunin, proporcionando así al lector una exposición clara de sus doctrinas. Maximoff dividió sus selecciones anotadas en cuatro partes, y ordenó en una secuencia lógica los conceptos fundamentales expresados por Bakunin sobre temas que incluían la religión, la ciencia, el Estado, la sociedad, la familia, la propiedad, las transiciones históricas y los métodos de lucha por la liberación social. Como profundo conocedor de las ideas socio-filosóficas de Bakunin y de su obra literaria, Maximoff estaba magníficamente cualificado para emprender este proyecto, al cual entregó años de duro trabajo.

El primer tomo, prologado por Bert F. Hoselitz y Rudolf Rocker, reúne, bajo el subtítulo de «Crítica de la sociedad», las concepciones filosóficas materialistas y los análisis del sistema social del legendario revolucionario ruso.
 

<<La libertad individual deriva de la sociedad. Surgiendo de la condición del gorila, el hombre sólo llega con dificultad a una conciencia de su humanidad y a una comprensión de su libertad. Al comienzo carece de libertad y de conciencia; llega al mundo como una bestia feroz y un esclavo, para humanizarse y emanciparse progresivamente sólo en el seno de una sociedad que necesariamente  precede a la aparición del pensamiento, el lenguaje y la voluntad humana. El hombre sólo adquiere esas facultades mediante los esfuerzos colectivos de todos los miembros pasados y presentes de la sociedad, que por eso mismo constituye la base natural y el punto de partida de su existencia humana.

De aquí se deduce que el hombre sólo cumple su libertad individual redondeando su personalidad con ayuda de otros individuos pertenecientes al mismo medio social. Sólo puede conseguirlo gracias al trabajo y al poder colectivo de la sociedad, sin los cuales seguiría siendo sin duda el animal más estúpido y miserable de todas las bestias salvajes vivientes sobre la tierra. Según el sistema materialista, que es el único sistema material y lógico, la sociedad crea esta libertad, en vez de limitarla y suprimirla. La sociedad es la raíz y el árbol, y la libertad es su fruto. Por consiguiente, el hombre ha de buscar siempre su libertad al final de la historia y no al comienzo, y podemos decir que la emancipación real y concreta de todo individuo es el objetivo grande y verdadero, y la meta suprema de la historia.>>
 
La ley, natural e inventada. Mijaíl Bakunin.
 
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La Historia se repite trágicamente

 
 
Miles de huelgas al año, la iglesia fomentando el odio y la intransigencia desde sus púlpitos; Cataluña quiere ser libre e independiente de España y de su propia ruín burguesía, recortes en la libertad de expresión, la derecha legisla en contra del pueblo y se comporta de manera insultante y prepotente, achuchando a sus perros guardianes contra personas pacíficas que exigen sus derechos. Los socialistas se alían con la burguesía, los comunistas están en minoría pero intentan medrar a costa de lo que sea, el anarquismo va ganando cada vez más adeptos. El campo andaluz en manos de cuatro ladrones que dicen con orgullo ser propietarios de las tierras "por que sus antepasados se las quitaron a los moros". Los capitalistas españoles viven a la sombra del Estado, solamente se triunfa si se tienen buenos contactos o un nombre con 7 apellidos.  ¿Os suena de algo todo esto?, pues sí; podríamos estar hablando de los años '30 en España, pero estos problemas son los que ahora tenemos, los mismos de siempre.
 


Es esta una tierra en la que el obrero tiene que estar constantemente reivindicando y recordando al amo que él también come, tiene hijos y además, con su trabajo paga el Audi de su explotador, a la mínima que se despista le quitan el bocata. Donde te engañan en la tienda de ultramarinos, en la ferretería o la zapatería de la manera más natural, como si ello fuese algo lógico y parte del orden cósmico. "Yo vendo, y por lo tanto intento venderte lo que a mí más me convenga", pues no señor; usted vende y me venderá a mi lo que yo necesite, y si no es así, véndale su género a sus muertos. Un país donde el pirateo empresarial está garantizado por el Estado, ya que nuestra legislación permite cosas como que se puedan vender crecepelos que solamente hacen crecer la saca del timador o se publiciten en los periódicos y la TV productos paramédicos garantizando la línea ideal en pocos días y sin esfuerzo; "y además se lo llevamos a su casa sin gastos de envío, ¡cómprelo ya!, ¡no lo piense más!, ¿acaso quiere ser objeto de burlas este verano en la playa o piscina?. Si amigxs, este tipo de anuncios agresivos, denigrantes y directamente asquerosos, son legales, ya que la legalidad siempre estuvo reñida con la moralidad.
 

Este es el país del háztelo tú mismo, del no te fíes de nadie y del ¿qué hay de lo mío? Esta tierra que un día fue ejemplo de dignidad obrera para todo el planeta, ha sucumbido al soborno capitalista, incluyendo en el sueldo el silencio y la condescendencia frente al amo. UGT-CCOO no son más que simples monigotes de feria al servicio del orden burgués, ya han dejado clara su impostura insostenible, pero; ¿dónde están las bases de estos dos sindicatos? ¿porqué no han echado a patadas ya a Cándido y Toxo? ¿es que nos hemos perdido algo quienes siempre desconfiaron de los sindicatos subvencionados por el Estado? Probablemente se trate de lo mismo de siempre; soborno y amenazas sobre contar al cándido público  todos los entresijos de tal soborno, el chantaje de toda la vida vamos. Los cimientos de nuestra mafiocracia reposan sobre cajas repletas de mierda; sobornos, chantajes y amenazas, así se mantienen quietas las bocas y agradecidos los estómagos... hasta que el sistema amenaza colapso, entonces se abren las cajas y se enseña toda la mierda acumulada durante décadas, unos se acusan a otros, todos terminan enmierdados, y al ser algo común e intrínseco a los políticos, se califica el hecho de inevitable, como las plagas de langosta o la marea alta.
 
La farsa se llama Podemos, la tragedia es que otra vez se postulan como opción a la oligarquía cainita ibérica, unos sonrientes estrategas marxistas cuyo único fin es el Poder y perpetuarse en él una vez conquistado, nunca el bienestar de todxs
 
Y cuando todo ha quedado claro, cuando el pueblo descubre el verdadero rostro demoníaco que se esconde bajo la máscara siempre sonriente de los políticos. Cuando 1 mill de personas (en su gran mayoría ancianos) son estafadas, robados todos sus ahorros tras una vida de trabajo esclavo, de privaciones para poder guardar algo que dejar a sus hijos y nietos. Cuando se sacan de sus casas a cientos de miles de personas para dejarlas tiradas en la calle a su propia suerte. Cuando los sindicatos amamantados por el Estado no mueven ni un dedo para ayudar a los parados y sirven de muro de contención en lugar de ariete. Cuando se ha demostrado que el PPSOE son una mafia organizada cuyo fin es el mandar sobre nuestras vidas y robarnos a todxs. Cuando al fin nuestro pueblo tiene la posibilidad de despertar y tomar sin permiso lo que le pertenece por derecho de nacimiento; aparecen los falangitos de C´s y los gramscianos de Podemos (reencarnaciones de Falange y el PCE de los años '30) prometiendo arreglarlo todo, lo único que debemos hacer es confiar en ellos.


Al españolito medio le parece más cómodo confíar en los nuevos tahúres políticos que coger él mismo las riendas de su propia vida, sobre todo si no pasa hambre, ya que en pleno S. XXI, el capital ha conseguido que las personas sean felices mientras medra la miseria a su alrededor; no les preocupa el sufrimiento ajeno, solamente les importa que sus alarmas de última generación sean efectivas y que los policías protegan lo que no les pertenece. Pero llegará un momento en el que la miseria aplaste a sus perros guardianes, burle sus sofisticadas alarmas y llame a sus puertas exigiendo su parte del rico pastel y obligando al acaparador a compartir lo robado, por las buenas o por las malas, porque aquí o vivimos todos o no sonríe nadie. Salud y Libertad.
 
 

€urocomunistas acostándose con fascistas

La pinza del cangrejo rojo, el enterrador de IU

Una vez más asistimos a la farsa €urocomunista que gracias a Odín (y sobre todo a su descarada impostura en lo terrenal) cada día engaña a menos personas con buena intención. No han cambiado en nada desde que el taimado Carrillo traicionó a sus camaradas sociatas para crear este nido de tahúres políticos (refiriéndome a su cúpula, no a las bases, aunque sean demasiado obedientes) llamado PCE. Ni siquiera se atreven a presentarse como tales, como PCE, porque si ahora les votan cuatro, menos les votarían con esas siglas que representan a un partido que asesinó a obreros para demostrar que ellos eran quienes mandaban; bajo las órdenes de Moscú, claro, concretamente de uno de los seres más despreciables habidos en este planeta, Stalin.
Miren como siguen gastándoselas para poder sentarse al banquete estatal, como siempre; puesto que la máxima de estos marxistas siempre fue "el fin justifica cualquier medio", y lo peor de todo es que ese fin no es otro que ser ellos los nuevos señores, cuando hablan de cambio, quieren decir exactamente eso, te quito a ti para ponerme yo. Vean si aun no se lo creen:

El 19 de mayo pasado, en una entrevista en la SER, el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, se comprometió a no permitir que los ‘populares’ gobernaran en ningún ayuntamiento, diputación o comunidad, si su formación podía evitarlo. Lara afirmó entonces que “no habrá ningún gobierno del PP por la acción u omisión de Izquierda Unida”.
En 282 municipios el PSOE e Izquierda Unida podían haber pactado para garantizar que estuvieran gobernados por un alcalde de "izquierdas". Como veis, no tienen dignidad, ni palabra, ni credibilidad alguna; el PSOE-A los ha echado a patadas de la Junta, pero sin embargo, siguen rebuznando que acostarse con el PSOE-A es muy de izquierdas... hasta justo antes de las próximas elecciones, entonces el PSOE-A vuelve a ser igualico que el PP oigan. Y ahora (imaginen un redoble de tambor) hay 60 ayuntamientos en los que los concejales de la formación de Cayo Lara han sumado sus votos con los del PP; en 45 de ellos regirá un alcalde popular, (bombazo y platillazo), y además estos datos los han facilitado sus otros socios de "izquierdas"; sus camaradas en la impostura, los sociatas de Andalucía, que para redondear la cosa también se acuestan con los del PP, ¿aun le quedan ganas de votar o solamente de vomitar?

Andalucía y Extremadura

El acuerdo entre el PP e Izquierda Unida se ha dado en varias comunidades, pero especialmente en Andalucía y en Extremadura. Municipios como Almonte, Alcalá de los Gazules, Olivenza o Castuera estarán bajo gobierno popular con el voto de Izquierda Unida. Pero también se da en localidades como Hellín (Castilla la Mancha), Aspe (Comunidad Valenciana) y en algunos municipios de Madrid, Murcia y de Asturias.
Fosa de El Marrufo (término de Jerez de la Frontera)

Los €urocomunistas han dado la alcaldía de Alcalá de los Gazules a los herederos de los criminales que masacraron a los vecinos de este pueblo por pedir pan y respeto. Son miles los maquis que han muerto en esas sierras que rodean a Alcalá; defendiéndose a sí mismos, a la República y al PCE, ese partido que da el Poder a los hijos y nietos de los verdugos, a gentuza que nunca pidió perdón ni dio ninguna explicación ni nada de nada sobre su sangriento pasado. Incluso se niegan a dejar que se desentierren los trabajadores vilmente asesinados y ahora reclamados por sus familiares. En la fosa del Marrufo hay muchos vecinos de este y otros muchos pueblos de la sierra, pero los del PP no han facilitado el trabajo en nada, más bien han puesto todas las trabas posibles para recuperar nuestra memoria y dignidad.
A esto se dedican los que votan al PP en Andalucía, con la misma mala baba de sus padres y abuelos. IU escupe a la memoria de todos los comunistas enterrados en esta fosa

Chipiona para IU, con el apoyo del PSOE

Chipiona era una de las localidades que estaba pendiente de la decisión de Izquierda Unida. Finalmente, el PSOE ha decidido votar a favor del candidato que presentaba la formación de Cayo Lara para evitar que el gobierno cayera en manos del PP, ironía de la fina oigan.

Brozas

En el pueblo extremeño de Brozas, IU ha permitido que gobierne el PP, aunque desde esta formación explican que lo han hecho para evitar que el alcalde sea un socialista imputado y al que la fiscalía le pide 14 años de inhabilitación por prevaricación. Claro hombre, los sociatas no tenían a otro para que ocupase el lugar del imputado, ¿verdad?, no existía alternativa posible ¿no es así?.

Abstención de concejales socialistas

En al menos tres municipios españoles, el PP gobernará gracias al voto o a la abstención de los concejales socialistas. Es el caso de Moaña, en Galicia, y de Los Llanos de Aridane y Santa Cruz de la Palma, en Canarias. En estos tres casos, los socialistas han decidido expulsar del partido a los concejales que han apoyado al PP. Vaya, ¿no decían que apoyaban a IU porque no querían casarse con el PP en ninguna parte. Bueno, después los han expulsado, pero si les seguimos el rastro no sería nada extraño que los hayan quitado de un lado para ponerlos en otro, donde no llamen mucho la atención y puedan seguir sirviendo al partido, nunca al pueblo.

Además, el Partido socialista de Euskadi ha anunciado que reclamará el acta a los concejales socialistas de Lanestosa que con su abstención han propiciado que esta localidad sea gobernada por Bildu. Es lógico que no quieran tener nada que ver con quienes hasta ayer aplaudían asesinatos de sus compañeros, es lo que tiene matar, que es irreversible.

Algunas alcaldías del PP con apoyo de IU
 
Andalucía

GÉRGAL (Almería)
COLMENAR (Málaga)
CAMPILLO DE ARENAS (Jaén)
CASTELLAR DE LA FRONTERA (Cádiz)
ALCALA DE LOS GAZULES (Cádiz)
ALMONTE (Huelva)
MINAS DE RIOTINTO (Huelva)
CASTRIL (GRANADA)
GUADAHORTUNA (Granada)
VELEZ DE BENAUDALLA (Granada)
MAIRENA DEL ALCOR (Sevilla)
HERRERA (Sevilla)
Extremadura

BARCARROTA (Badajoz)
CALAMONTE (Badajoz)
OLIVENZA (Badajoz)
CASTUERA (Badajoz)
BROZAS (Badajoz)

Comunidad Valenciana

ASPE (Alicante)
Castilla La Mancha

HELLÍN (Albacete)
ILLESCAS (Toledo)

Asturias

DEGAÑA (Asturias)

Murcia

MULA (Murcia)

Madrid

VILLACONEJOS (Madrid)

Alcaldías de IU con apoyo del PP

FUENTIDUEÑA DE TAJO (Madrid)
LA RODA (Sevilla)

Ironías de la vida, éstos son los que dicen que la abstención da el Poder a la derecha.
Cúpula de IU

La relación entre ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) y la C.N.T. tras ser proclamada la II República

 
Texto copiado íntegramente del libro "La lucha por Barcelona" de Chris Ealham. [Descargar]
 
 
Al dar prioridad al control presupuestario por encima de todo lo demás, las autoridades republicanas en Madrid y Barcelona no pudieron cumplir con sus promesas electorales de un «programa de reformas» de obras públicas y asistencia a los parados. Incluso cuando se pusieron en marcha nuevos organismos para lidiar con el desempleo, como la Caja Nacional para el Paro Forzoso creada por el gobierno central en 1931, éstos estaban plagados de restricciones y no eran mucho más que una muestra de buenas intenciones.

Mientras tanto, el instinto centralista de Prieto hizo que el gobierno de Madrid se negase a liberar recursos, ya de por sí escasos, para contrarrestar el desempleo y la exclusión social en Barcelona. Según un estudio de Albert Balcells sobre el desempleo en Cataluña, en febrero de 1933, casi dos años después de la proclamación de la República, tan sólo un 2,4 por ciento de los parados recibía algún tipo de subsidio estatal, y éste era de carácter meramente temporal. La principal iniciativa de ERC a favor de los parados fue la creación de la Comissió Pro-Obrers sense Treball (Comisión de los Trabajadores Desempleados). Pese a describir la falta de trabajo como «uno de los problemas más importantes que se le presentan a la República» antes de las primeras elecciones democráticas de 1931, lo que sin duda atrajo a muchos votantes en paro, Esquerra y sus partidarios cambiaron de postura una vez en el poder. Serra i Monet, director de la Comissió Pro-Obrers sense Treball de la USC, declaró ante los periodistas que «el paro forzoso no es tan grave», mientras que su aliado en la Generalitat, Esquerra, describió el problema como «poco alarmante».

ERC también negó su responsabilidad frente al desempleo, tachando el problema de herencia desafortunada de la monarquía. En términos prácticos, el partido catalán ofrecía poco más que comedores populares, bonos de comida y huertas, justificando el cambio súbito de su discurso democrático respecto al subsidio de desempleo con el argumento de que las ayudas estatales eran «inmorales» porque creaban una «casta nueva» entre los parados, y dentro de la clase obrera.

Existe una clara diferencia entre el discurso y la práctica del republicanismo en la oposición, fuerza política y social progresista y antimonárquica, incluso radical, que acentúa la importancia de la «libertad», y el republicanismo en el poder, que persigue el sueño de las clases medias de un mundo ordenado. Este énfasis en el orden fue evidente desde el nacimiento mismo de la democracia, cuando Macià declaró: «Todos aquellos, pues, que perturben el orden de la nueva República Catalana, serán considerados como agentes provocadores y traidores contra la patria». Aquella tarde, durante la primera sesión del «consistorio revolucionario republicano», el nuevo alcalde Aiguader definió la función del Ayuntamiento como la «defensa del orden en la calle». Más adelante, Companys, el primer gobernador civil de Barcelona, elaboraría estos temas al poner de relieve la necesidad de «disciplina» en la «república del orden», y prometer serias medidas contra aquellos que representaban «la negación de autoridad». En su opinión, sólo ampliando el cuerpo de policía podía garantizarse la «paz social» y evitar «el poder de las masas en la ciudad». Estos temores eran aún mayores entre los miembros del gobierno central, más conservadores que sus homólogos catalanes como, por ejemplo, Miguel Maura, un neófito republicano y, en su día, un monárquico fanático.

Según Manuel Azaña, presidente del Gobierno de 1931 a 1933, Maura estaba obsesionado con la «subversión» y «vomitaba decretos draconianos» en los consejos de ministros. Azaña, sin embargo, estaba de acuerdo con la percepción de éste sobre la necesidad de una política enérgica que hiciese de la República un Estado temible.
 
Azaña junto a Franco; la República del orden, burgués, por supuesto

La singularidad de ERC, sin embargo, era su retórica populista, reflejo de su deseo de integrar a la clase obrera en una democracia burguesa socialmente inclusiva, basada en la economía de mercado. En lo retórico, ERC combinaba el ansia de prosperidad de la clase media con el deseo de orden de la burguesía y los sentimientos de igualdad asociados a la clase obrera. De esta forma, Esquerra se veía a sí misma como la fuerza mediadora entre las dos clases principales de la sociedad catalana. En la práctica, sin embargo, pese a todas sus promesas de reforma, el principal interés de ERC, incluyendo a su ala izquierdista y a sus aliados socialistas de la USC, era la reintegración política en la sociedad catalana de sectores previamente desafectos y disidentes. Así, para ERC y la USC, «problemas» como el conflicto industrial y la violencia anarquista no hacían sino coartar la evolución de una cultura cívica rica y el «progreso» de Cataluña.
 
Igualmente, la intención de Esquerra de mejorar la vida cotidiana de los desposeídos mostraba en gran parte la pomposidad de los filántropos de la década de 1880: las clases medias podían atender a las necesidades de la clase obrera mejor que nadie, civilizando a los «desilustrados» con la reforma y la educación. Problemas sociales como la violencia, la pobreza, el alcoholismo y el libertinaje sexual, eran considerados esencialmente problemas obreros que podían resolverse a través de la integración de todos los ciudadanos en la nación republicana.

A diferencia de lo ocurrido bajo la monarquía y la dictadura, cuando la represión estatal estaba al servicio de los intereses de una reducida elite económica, la ideología republicana del orden era, según sus partidarios, democrática. En el proyecto republicano, el «orden» y la «libertad» eran conceptos inseparables: el principal axioma de la gobernanza consistía en que sin orden los políticos no lograrían consolidar la democracia ni llevar a cabo las reformas, por muy perspicaces que fuesen. Como dijo un destacado activista de la ERC, «si la monarquía era el desorden, la República tiene que ser el orden». De esta forma, los representantes elegidos por el pueblo podrían determinar el ritmo del cambio desde arriba, sin el obstáculo de una clase obrera movilizada que debía aguardar con paciencia y pasividad la llegada de las reformas promulgadas por los profesionales educados de clase media.
 
Sin embargo, la República corría el peligro de que una sección de las masas culturalmente retrasada no fuese capaz de distinguir lo que más le convenía. Por ello no podía permitirse ser «un régimen de debilidades» frente a una «minoría que intenta perturbar el orden»: el Estado democrático reprimiría cualquier muestra de resistencia de los sectores «primitivos» al liderazgo político y moral que ofrecían los republicanos, o cualquier intento de acelerar el ritmo del cambio desde abajo. De esta forma, la represión estatal republicana estaría al servicio de los intereses de toda la sociedad, protegiendo la democracia de masas («poder que está en las manos de todos» como explicaría un periódico republicano), y creando las condiciones óptimas para la reforma.
 
La nueva ideología del orden se expresaba más enérgicamente y con mayor frecuencia en relación con los parados. Tras haber sido movilizados durante la última fase de la monarquía y dictadura, gracias en parte a las promesas que habían hecho los políticos republicanos de asistir a los sectores más necesitados de la sociedad, este grupo esperaba la inmediata actuación de las nuevas autoridades para aliviar su situación. Dos meses después de la proclamación de la República, Macià renovó su compromiso con los parados, pero explicó que su éxito dependería de la «serenidad», «paciencia» y «disciplina» que éstos mostrasen hasta la consolidación pacífica de la República y la creación de los canales legales necesarios para lidiar con sus aspiraciones legales.

Las autoridades responderían a las consecuentes protestas callejeras de los parados con una estrategia que pretendía criminalizar cualquier nota disidente por su parte. Incluso Joan Ventalló, del ala izquierdista de Esquerra, asoció el paro al crimen, declarando que se trataba de un «problema del orden público, un asunto policial». A partir de entonces, fue cada vez más obvia la dimensión represiva de la política de desempleo de Esquerra. Desde sus orígenes, la Comissió Pro-Obrers sense Treball intentó controlar a los parados, repitiendo el mensaje republicano de que las autoridades sólo podrían resolver el problema del desempleo cuando se hubiese estabilizado el nuevo régimen. Hasta entonces, los parados debían mostrar «tranquilidad» y «comprensión» y evitar «excesos» y no «perturbar el orden, ni asaltar bancos o establecimientos de víveres».

La relación entre ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) y la C.N.T. antes de proclamarse la II República


Texto copiado íntegramente del libro "La lucha por Barcelona" de Chris Ealham. [Descargar]

Plana mayor de ERC en 1931

Antes de las elecciones de 1931, ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) era el partido de oposición más enérgico y dinámico, y entre sus expectativas estaba la concesión de autonomía por parte de la futura república española. A menudo considerada como ejemplo del «nuevo» republicanismo de las décadas de 1920 y 1930, la ERC había sido fundada en marzo de 1931 sobre una ola de sentimientos antimonárquicos y nacionalistas estimulados por la dictadura, y estaba formada por una coalición electoral de varios grupos pequeños republicanos y catalanistas radicales que dominaría la política catalana en los años anteriores a la Guerra Civil.

La mayor fortaleza de Esquerra era su populismo, que la ayudó a sintonizar con el malestar de los diversos sectores políticos y sociales marginados por la dictadura. Su ala nacionalista radical de extrema derecha explotó la desintegración de la antigua base de apoyo de la Lliga, resultado de los compromisos de esta última con la monarquía. Esta facción incluía a un pequeño grupo de catalanes xenófobos como el notorio racista Pere Mártir Rossell y los criptofascistas Miquel Badia y Josep Dencàs, que despreciaban a la clase obrera «descatalanizada».
 
Pero la figura principal de ERC era el septuagenario Francesc Macià, conocido popularmente y de forma afectuosa como el L’Avi («El abuelo»). Procedente de una familia conservadora y aristocrática, Macià obtuvo el rango de coronel en el ejército español antes de dimitir en protesta por los sentimientos anticatalanistas del cuerpo de oficiales. A partir de entonces, Macià encarnaría la resistencia catalana a la dictadura y la monarquía con un historial importante de oposición militar, organizando frustrados complots armados con la ayuda de aliados en los movimientos anarquistas y comunistas.

Conscientes de las injusticias perpetradas contra las «clases populares», incluyendo a los obreros inmigrantes, Macià y el ala izquierdista «obrerista» de ERC intentaron acercarse al movimiento sindical, prometiendo la supresión de la legislación corporativista de Primo de Rivera y sus Comités Paritarios, antitesis de las tradiciones confederales de acción directa. Algunos miembros de Esquerra incluso llegaron a hablar de la <<democracia obrera>>.

No fue una coincidencia que la conferencia fundacional de ERC se celebrase en el barri obrero de Sants. Dada la desconfianza generalizada que inspiraban los políticos en los barris, donde el catalanismo a menudo se identificaba con la Lliga burguesa, ERC quería presentarse como «la auténtica fuerza antidinástica de Cataluña», cuyo objetivo era armonizar «la idea de Cataluña con la reparación de injusticias sociales». Pese a tener su propia estrategia electoral, Esquerra intentó sintonizar con las tradiciones revolucionarias locales, definiéndose a sí misma como «el partido de la revolución» que iba a iniciar «la liberación de la nación no sólo de la intromisión de la iglesia sino también de la dirección capitalista».

ERC había hecho la promesa específica de «legislar especialmente para la clase obrera» para que tuviese «el derecho de vivir con plena seguridad y dignidad». Así, propuso medidas concretas para aliviar la miseria inmediata de la mayoría de los obreros oprimidos, incluyendo la promulgación de legislación antiinflacionaria para equiparar los sueldos con el coste de la vida, la implantación de un salario mínimo, la reforma de la sanidad y la asistencia social y la reducción de la jornada laboral, a seis horas en el caso de aquellas industrias en las que el desempleo estaba causando estragos. Aparte de su promesa de aumentar los servicios públicos, Esquerra se comprometió a llevar la cultura hasta la clase obrera urbana a través de un ambicioso programa de construcción de colegios. El partido también prometió una revolución en la vivienda: la creación de una «ciudad jardín» en la que todos los obreros tuviesen «la caseta i l’hortet» (una casa y una huerta), como decía la famosa promesa de Macià. En resumen, ERC proponía la creación de una ciudad democrática republicana.

Todas estas promesas serían consagradas por la ley. Así, a diferencia de la monarquía, cuyo Estado había obstaculizado los esfuerzos del movimiento sindical para defender los intereses de sus miembros, la República les ofrecería «protección legal efectiva», incluyendo la «libertad y derecho de huelga» a los sindicatos. En su «programa de gobierno», Esquerra se comprometía a proporcionar toda una serie de libertades civiles, «individuales y colectivas»: la total libertad de prensa, el fin de la censura, el derecho a la educación gratuita y obligatoria, y la «igualdad frente a la ley». La reforma policial también ocupaba un lugar primordial en la lista de prioridades de ERC: se pondría fin al «terrorismo gubernamental» de las estrategias monárquicas de control público, que utilizaba a las fuerzas de seguridad «contra las personas honradas» a través de prácticas «infames» como la detención gubernativa; ERC llegó a sugerir la disolución de la policía, reemplazándola por una «guardia cívica» controlada democráticamente.


Otro aspecto central del programa de reformas de Esquerra era su compromiso radical a renunciar a las deudas contraídas por los «ladrones de la Exposición» (la coalición de políticos locales, latifundistas, industriales y especuladores inmobiliarios) a cargo del Ayuntamiento durante la dictadura. A base de «empobrecer la ciudad», estos «gángsteres de Barcelona» se habían enriquecido dejando al Ayuntamiento con un déficit descomunal equivalente a la deuda nacional de Portugal: en 1930, el 44 por ciento del presupuesto municipal tuvo que ser dedicado al pago de préstamos. Obviamente, si ERC pagaba las deudas de las administraciones anteriores, no quedarían fondos para financiar su proyecto de una ciudad democrática republicana.

Este programa de reformas fue ampliamente diseminado en círculos obreros a través de la prensa y la radio, y del boca a boca durante mítines y concentraciones. Macià fue un enlace especialmente importante entre las masas y ERC; su forma oratoria directa y apasionada comunicaba un sentido de honradez y una preocupación hacia los obreros nunca antes vistos en un político. Y, sin embargo, el atractivo de Esquerra para los votantes de clase obrera se entiende mejor en términos de su relación con la CNT. Tras defender a cenetistas ante los tribunales y sufrir en sus carnes los efectos de la represión monárquica durante el periodo del pistolerismo, como la deportación y la amenaza de asesinato, varios miembros fundadores de ERC, entre ellos los abogados Lluís Companys y Joan Casanovas, adquirieron un prestigio considerable en círculos de la dirección confederal de Barcelona.

Más adelante, durante la dictadura, republicanos, separatistas radicales y cenetistas ocuparon el mismo espacio político de oposición, bien fuese en la cárcel, exiliados en París y Bruselas o en la lucha clandestina barcelonesa. Un activista de ERC, el doctor Jaume Aiguader, conocido como el «médico del pueblo», y primer alcalde de la Barcelona republicana, había coqueteado con el anarquismo en la década de 1920, cuando permitió la utilización de su consulta en Sants como lugar de encuentros clandestinos tanto de republicanos como de cenetistas.

La promesa de ERC de un nuevo marco judicial para las relaciones industriales aumentó su atractivo ante los activistas de la CNT. De todos los partidos, Esquerra era el grupo que se había mostrado más dispuesto a desmantelar los Comités Paritarios; este compromiso verbal con las libertades sindicales era suficiente para convencer, incluso a los organizadores confederales más antipolíticos, de que el movimiento sindical tendría al menos la oportunidad de luchar por los intereses de la clase obrera, cumpliese o no Esquerra con las reformas sociales prometidas.

Se puede concluir, por tanto, que de cara a las elecciones de abril, la CNT creó un clima favorable a ERC en los barris. A medida que los comicios se fueron acercando, las asambleas de Esquerra no sólo se anunciaban en Solidaridad Obrera sino que, además, muchos cenetistas destacados tanto anarcosindicalistas como anarquistas, participaron en los mismos mano a mano con activistas esquerristas para protestar contra la represión gubernamental y exigir la amnistía de los presos políticos y sociales. Aunque públicamente los cenetistas no pedían el voto para ERC, el hecho de compartir plataforma con sus activistas, algunos de los cuales eran candidatos electorales, tenía que ser interpretado como muestra de respaldo a la candidatura de este partido.

La prensa de la CNT también contribuyó al culto creciente que rodeaba a Macià, registrando su «admiración» al «idealismo» y «historial político tan limpio» del «apóstol de las libertades catalanas», «rebelde indomable», «luchador invicto», «venerable figura». Además de alabar a ERC como el partido de los «hombres más distinguidos de la democracia catalana», Solidaridad Obrera describía peyorativamente a sus rivales: los «corruptos» Radicales, el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) «socialfascista», y la Lliga «fascista», cuyo líder Cambó era el «padre de los terroristas del Sindicato Libre».

Sería un error concluir que la política populista de ERC de algún modo había seducido a las masas o líderes confederales. Más bien, el apoyo de la CNT a Esquerra estaba relacionado con la tradición apolítica de la Confederación. Fieles a la ortodoxia anarcosindicalista, la CNT se oponía a la política convencional, considerada como una forma más de esclavizar a la clase obrera. Por ello, solía recomendar a los obreros que se abstuviesen de participar en la «farsa electoral». Sin embargo, en la primavera de 1931, la presión de las circunstancias (la necesidad de abolir los Comités Paritarios y lograr la amnistía de sus activistas encarcelados), y una serie de cálculos racionales basados en estos factores, disuadieron a los líderes de la CNT de apoyar el boicot electoral, una opción que probablemente pondría el poder en manos de la derecha, dejando a la monarquía intacta, a los presos en la cárcel y a la CNT frente a un futuro legal incierto. Pese a que la dirección cenetista no pidió directamente la participación al voto en las elecciones, sí adoptó una postura ambigua diciendo que las elecciones eran un tema de conciencia, lo que en la práctica daba carta blanca a los obreros para votar por los republicanos como «mal menor».
 

La lucha por Barcelona. Clase, cultura y conflicto 1898-1937. Chris Ealham [epub]

 
¿Por qué Barcelona se convirtió en la capital indiscutible del movimiento anarquista europeo, en los años que precedieron a la Guerra Civil? En este libro se analiza la protesta social, el conflicto urbano, las culturas de clase y la represión en uno de los centros revolucionarios más importantes del siglo XX. Chris Ealham investiga las fuentes del poder anarquista en la ciudad, colocando a ésta en el centro de la vida política, cultural, social y económica de España entre 1898 y 1937. Durante este periodo, una variedad de grupos sociales, movimientos e instituciones competían entre ellos para imponer su propio proyecto urbano y político en Barcelona: las autoridades centrales luchaban para retener el control de la ciudad española más rebelde; los grupos nacionalistas deseaban crear la capital de Cataluña; los industriales locales querían construir una urbe industrial moderna; las clases medias urbanas peleaban por democratizar la ciudad; y, mientras tanto, los anarquistas buscaban terminar con la opresión y explotación a la que estaban sometidos los obreros de la ciudad. Todo ello desencadenó un torrente de conflictos, con frecuencia violentos, por el control de la ciudad, tanto antes como después de la Guerra Civil.
 
 

Siempre que un amigo me pide que escriba el prólogo de uno de sus libros, y especialmente cuando se trata de un proyecto por el que siento gran admiración, intento persuadirle de que su obra será mejor sin mi apoyo. Si este sabio consejo es ignorado y el autor insiste, accedo arrastrado por mi entusiasmo por el manuscrito. En el caso de este espléndido y esperado trabajo de Chris Ealham, acepté la invitación encantado, pues confieso que, en una pequeña parte, me siento culpable del nacimiento del libro. Conozco a Chris Ealham desde hace años; primero, como profesor suyo cuando era estudiante universitario; más adelante, como director de su tesis doctoral; y, por último, como colega.
 
A lo largo de veinte años nos hemos hecho amigos. No obstante, pese a nuestra amistad, nunca he dejado de molestarle para que terminase un libro que lleva años preparando y, todo hay que decirlo, perfeccionando. El tema de la obra justifica de sobra este tiempo de reflexión así como la gran inversión investigadora que ha realizado el autor.

No era tarea fácil embarcarse en una obra que cubre exhaustivamente la militancia obrera en Barcelona desde la gran crisis de 1898, pasando por el periodo de agitación revolucionaria de 1917 a 1921, la dictadura del General Primo de Rivera y los intensos conflictos sociales desde la Segunda República hasta la Guerra Civil española. Otros motivos del retraso en la aparición de este libro —y también de mi gran admiración por la versión final del mismo— son el perfeccionismo y la erudición meticulosa que caracterizan el trabajo de Chris Ealham.

Los lectores del mundo anglosajón ya han tenido la oportunidad de saborear las extraordinarias dotes investigadoras de Chris Ealham en su cuidada edición del gran clásico de Peirats, La CNT en la revolución española, y en varios de sus innovadores artículos. Afortunadamente, la traducción al español de algunos de estos últimos, peldaños en el camino de este libro extraordinario, ha conseguido que también aquí los lectores pudiesen disfrutar de un anticipo de la originalidad excepcional que Chris Ealham aporta al estudio del anarquismo. Lo que revelan sus artículos, y obviamente este libro, es el hecho de que Chris Ealham, aunque docto en el contexto ideológico del movimiento anarquista, está mucho más interesado en las realidades sociales que atestiguaron las luchas de los libertarios en Barcelona. El autor ya dio muestras de su habilidad para combinar el contexto ideológico y social y enriquecer nuestra apreciación de ambos al unísono en el excepcional artículo «De la cima al abismo: las contradicciones entre el individualismo y el colectivismo dentro del anarquismo español», publicado en La República asediada: la guerra civil española, 1936-1939 (Barcelona: Península, 1999, pp. 147-174), libro colectivo en el que colaboramos los dos.

El general Emilio Mola, cuando era director general de Seguridad en 1930, hizo referencia en una famosa frase a «la gimnasia revolucionaria». Lo que Chris Ealham se propone en esta obra es mostrar la desesperación que se escondía tras lo que los horrorizados conservadores veían como el extremismo espontáneo de la «gimnasia revolucionaria». Ealham ilustra los verdaderos orígenes de la lucha social en función de los problemas cotidianos del desempleo, los altos alquileres, el aumento en el precio de los alimentos como consecuencia de los controles municipales sobre los vendedores ambulantes y las medidas drásticas de las fuerzas del orden contra aquellos miembros de las clases obreras indigentes a los que se percibía como «vagos y maleantes».
 
Todo ello crea un relato apasionado y fascinante sobre la lucha libertaria por el control de las calles en pos de estrategias de autoayuda inmediatas y de una utopía a largo plazo. En este sentido, la reconstrucción de Chris Ealham de una «economía moral» del proletariado barcelonés es comparable al trabajo de Edward Thompson.

Por consiguiente, nos encontramos ante una obra de gran importancia en el campo de la historia contemporánea española. Chris Ealham cuenta con dos atributos dignos de mención: por un lado, una capacidad extraordinaria para encontrar y evaluar material original; y por otro, la habilidad para hacerse nuevas y reveladoras preguntas sobre el mismo. Como quedó demostrado en sus primeros artículos, su trabajo destaca especialmente por su innovador enfoque interdisciplinario de la historia social, reforzando su análisis político con un perspicaz análisis de muchos asuntos de importancia como la vivienda, los delitos menores y los márgenes de ganancias de los tenderos, que no han recibido en el pasado la atención que merecen. En este sentido, Ealham nos presenta explicaciones innovadoras y convincentes sobre la militancia obrera, que combina con la persistencia de las actitudes masculinas tradicionales hacia las mujeres dentro del movimiento libertario.
 
Además, la forma en que el autor reinterpreta la historia social de Barcelona y su movimiento obrero admite comparaciones con otros países europeos que hasta la fecha han tenido una historiografía más desarrollada que la española. No deja de ser un logro extraordinario que un historiador no español realice semejante contribución empírica y aporte al mismo tiempo tantísimas observaciones enriquecedoras desde una perspectiva comparativa, especialmente en relación con las bases comunistas en Berlín durante la República de Weimar.

El libro de Chris Ealham tiene una profundidad y alcance formidables desde el punto de vista de la realidad empírica específica de Barcelona, realidad que el autor sitúa en un contexto comparativo, haciendo uso con gran habilidad de una metodología interdisciplinaria que se inspira en las reflexiones teóricas de estudios urbanos, sociológicos y culturales. Sin embargo, tanta referencia a la metodología pionera y perspectivas comparativas de este libro no debe inducirnos a pensar que nos encontramos ante un árido estudio académico. Lo que nos cautiva del uso que Chris Ealham hace de su investigación meticulosa y del marco teórico es el grado de humanidad con el que anima su material.
 
Éste es un libro de personas, personas que se encuentran en situaciones extremas, lo que se puede apreciar a lo largo de todas las páginas; bien sea a través de una descripción gráfica sobre la alegría popular con la que se recibió a la República en Barcelona, o del relato más desolador de la resistencia popular a los intentos de Esquerra de repatriar por la fuerza a los inmigrantes del sur a Murcia y Andalucía. El análisis de Ealham de la actitud de la burguesía barcelonesa, liberal o conservadora, hacia los inmigrantes y los desempleados no sólo es ingenioso y está bien documentado, sino que consigue ser apasionado y distantemente analítico al mismo tiempo.

El examen riguroso que hace el libro de los vínculos entre la pobreza y el orden público adquiere un carácter casi dickensiano en el contraste de las vidas de los «desaliñados», apelativo con el que la burguesía local se refería a los pobres, y las medidas de los «republicanos de orden» para mejorar la eficacia de la policía.
 
Por tanto, podemos afirmar que esta obra no sólo resultará de gran interés para los historiadores de España, sino que también tendrá enorme atractivo para aquellos lectores no especializados ávidos por descubrir nuevos aspectos sobre los siempre complicados orígenes de la Guerra Civil española. Pese a que existe una bibliografía extensísima sobre la historia social de Barcelona durante los primeros cuarenta años del siglo XX, turbulento periodo de cambio en España y Europa, no sé de ninguno que empiece con los conflictos que surgieron tras 1898 y no termine hasta la gran crisis de los sucesos de mayo de Barcelona en 1937, popularizados por la fascinación que en su día provocó, y sigue provocando, Homenaje a Cataluña de Orwell, fascinación renovada en los últimos años gracias al éxito de la película de Ken Loach, Tierra y Libertad.
 
No existe ningún estudio comparable en otro idioma, aunque de alguna forma esta obra pueda considerarse como la «primera parte» del famoso libro de Sebastián Balfour, La dictadura, los trabajadores y la ciudad. El movimiento obrero en el área metropolitana de Barcelona (1939-1988) (Institución Alfonso el Magnánimo, Valencia, 1994).

Como ocurre con las mejores historias locales, la luz de este trabajo se proyecta más allá de las fronteras inmediatas de la capital catalana. El autor realiza un análisis brillante sobre los conflictos culturales, políticos y sociales que tuvieron lugar dentro de la ciudad de Barcelona y lo combina hábilmente con un examen sobre el impacto que tuvo en éstos la relación con el gobierno central. Así permite trazar todo tipo de paralelismos con los conflictos sociales y urbanos de otras ciudades españolas, en particular Madrid, Sevilla y Zaragoza. En este aspecto, la obra de Ealham es comparable con el gran clásico de la clase obrera parisiense de Louis Chevalier, Classes laborieuses et classes dangereuses à Paris pendant la première moitié du XIXe siècle. Comparaciones de tal envergadura, con E. P. Thompson y con Louis Chevalier, sugieren que con este libro asistimos al nacimiento de la carrera de un gran historiador.

PAUL PRESTON