Pdf "Contra la democracia" G.A.C.


Este montón de hojas encuadernadas que tienes entre las manos, supone una pequeña aportación desde los Grupos Anarquistas Coordinados al combate a la democracia, actual y más generalizada forma de dominio político (como principal y más perfeccionada articulación del Estado), mentalidad autoritaria, delegativa y sumisa y marco jurídico ideal para el desarrollo de la economía capitalista, fuente de explotación y miseria.

Es por estos motivos expuestos y ante la alarmante demanda de una más y mejor democracia por parte de muchos sectores que comienzan a protestar y desobedecer cada vez más en los últimos tiempos, demanda que casi siempre lleva aparejada una fagocitación de las luchas reales y radicales, que hace ya un par de años venimos llevando a cabo una campaña en contra de este engendro dominador y domesticador que supone la democracia. Estos textos, todos ellos de elaboración propia, son parte de esa campaña. Esperamos contribuir modestamente con ellos a la ingente tarea que supone combatir al Estado, al capitalismo y a cualquier forma de Autoridad en pos de la consecución de un mundo nuevo sin dominadores, ni dominados, en pos de la Anarquía.

Un saludo rebelde y esperamos que puedas aprovechar nuestra pequeña aportación.

Grupos Anarquistas Coordinados
Primavera de 2013


Oposición a la democracia

Sobrevivimos en un sistema de dominación. Cuando decimos esto queremos decir que nuestras vidas están sometidas y condicionadas por multitud de relaciones de poder que derivan de estructuras enormes y profundas que se pueden concretar en la clase, el género y la raza. Estos ejes de desigualdad tienen bases tangibles. Obviamente hay bases materiales, y si pensamos en los hombres libres de la polis griega, es decir, en los propietarios, y en lxs esclavxs, lxs que trabajan y tienen una vida constreñida por tener un lugar donde dormir y algo que comer, tal vez podríamos encontrar puntos en común. En unos momentos en los que no se habla más que de crisis económica, hay que valorar cual es la relación entre economía y política. 

Consideramos que la democracia es la fachada política del sistema económico que es el capitalismo. Que son dos piezas que pertenecen a la misma maquinaria, y que se relacionan entre ellas en una especie de simbiosis para garantizar la continuidad del statu quo. El Estado cubre las necesidades económicas de grandes empresas y bancos, si es necesario, y da subvenciones y ayudas, sólo si es muy necesario para mantener la estabilidad del sistema económico y proteger la paz social.

También hay bases legales, esto es, ideológicas: si nos ponemos a analizar cualquier declaración de derechos (y si lo hacemos no es para concederles la más mínima validez, sino porque son manifestaciones explícitas de las ideas e intenciones del Poder) vemos que no sólo regulan aquello que supuestamente pertenece al ámbito público, como los derechos políticos o el derecho a la propiedad privada, sino que pretenden cubrir todas las esferas, también aquello pretendidamente privado. Es desde el Estado donde se construyen, se prescriben y se (de) limitan todas las relaciones: las políticas, las económicas y las personales.

Estas bases ideológicas que son las que hacen que se perpetuen las desigualdades, que todxs sus súbditxs nos relacionemos partiendo de ellas: prescriben, delimitan y justifican pautas de comportamiento. Es el pensamiento democrático, que dicta lo que debe hacerse y lo que no y, aún más, cómo debe hacerse. Si hemos dicho que el Estado se entromete en todo, en cualquier momento y situación, el pensamiento democrático es su garante. Pensamos lo que el Estado y sus herramientas de control (la escuela, los medios de comunicación, la presión de vecinxs y familiares) permiten que pensemos. Se supone que en un Estado democrático somos libres de pensar lo que queramos, pero nuestra imaginación se ve atrapada en la imposición de una realidad muy concreta y acobardada por el miedo a la marginación o al oprobio. Aún más, aunque logremos pensar algo que no deberíamos pensar, el Estado tiene aún más herramientas amenazantes por si se diera el caso de que se nos ocurriera llevarlo a cabo: la represión en todas sus formas (cuerpos policiales, cárceles, psiquiátricos, centros de menores y demás instituciones que defiendan la sociedad de semejantes tendencias perniciosas).

Sea como fuere, la cuestión es que en las formas contemporáneas del Estado moderno este ya no está sólo contra y sobre los individuos, sino también dentro de esos individuos. Su poder, pues, es más sútil, menos visible y, por ello, más peligroso. El Estado no es una estructura ajena a nosotrxs, no es un ente abstracto ni una realidad tangible sólo a nivel de condiciones materiales o de instituciones políticas, sino que es una realidad que pretende abarcarlo todo y cuyo orden está presente en (casi) todo, una realidad totalitaria en el sentido más crudo y literal del término. Ser conscientes de ello, desafiar al Estado en todas sus formas y en cada momento, desmontarlo, destruirlo... atrevernos a imaginar nuevas maneras de vivir y de luchar contra esa realidad que nos constriñe.